El gran mal del teatro español es su cobardía. Al público no hay que complacerlo, hay que desafiarlo. Desafiándolo lo respetamos. Juan Mayorga, (entrevista en Babelia del 21 de febrero de 2004)
Aquí os presento una de las mejores compañías de teatro en activo en el territorio español: Animalario. En este caso se trata de la obra "Alejandro y Ana", escrita por Juan Mayorga, uno de los escritores más representativos hoy en día del susodicho género, y Juan Cavestany, escritor y director de cine. Como el título indica, se trata de una recreación de la boda de la hija del ex-presidente del gobierno, José María Aznar, con el empresario y también ex-político Alejandro Agag. Toda una lección sobre política en tono cómico ¿o trágico? Lo podréis descubrir viendo esta interesante puesta en escena. Más información sobre la obra de teatro aquí.
domingo, 16 de mayo de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
¿De qué color te imaginas el vientre de una serpiente?
Probablemente esta canción os pueda proporcionar alguna pista. Se trata de "Suena brillante", del grandioso Joe Crepúsculo (Escuela de zebras, Producciones Doradas, 2008), una de las figuras más a tener en cuenta del panorama musical español. Desde luego no se trata de un disco armónico si tomamos el "canon musical actual" por referencia, el sonido es sencillo: un tío tocando un órgano Hammond con ritmos programados y con una voz 'del montón'. ¿Cómo puede resultar un gran disco de esta sinergia? Es verdad que es una música difícil de digerir, puesto que es algo a lo que no estamos acostumbrados, pero una vez que descubres la inmensidad de lo naïf y las demoledoras y surrealistas letras de J. Crepúsculo te das cuenta de que en el tecnopop aún queda mucho por decir. Además es de destacar que el catalán ha comprendido perfectamente que, así como la música misma, el mercado musical y de consumo han cambiado en los últimos tiempos, y nos lo demuestra poniendo toda su discografía en descarga gratuita. Os dejo con el extraño videoclip que ilustra uno de los singles del susodicho álbum.
La variedad hermosa de los aires
Te espera el fruto de la Verdad
Forman estrofas y canciones vulgares
Con la intención de prosperar
Buscando la fuerza real
Que proporciona el morder de la serpiente
Brindan al son de las riveras lejanas
Cuando el templo se anima vienen a cantar
Esto suena brillante
Esto sí suena brillante (x7)
Las aves se echan a volar
Sobrevuelan parques y ciudades
El rayo de oro atravesará
Los corazones sin preguntar
Celebran y aplauden en los ritos y en las fiestas
Vencen engaños con razón
Cuando llegue el día de los juicios eternos
A cada uno le tocará
Esto suena brillante
Esto sí suena brillante (x14)
JOE CREPÚSCULO | Suena brillante from MGdM | Marc Gómez del Moral on Vimeo.
La variedad hermosa de los aires
Te espera el fruto de la Verdad
Forman estrofas y canciones vulgares
Con la intención de prosperar
Buscando la fuerza real
Que proporciona el morder de la serpiente
Brindan al son de las riveras lejanas
Cuando el templo se anima vienen a cantar
Esto suena brillante
Esto sí suena brillante (x7)
Las aves se echan a volar
Sobrevuelan parques y ciudades
El rayo de oro atravesará
Los corazones sin preguntar
Celebran y aplauden en los ritos y en las fiestas
Vencen engaños con razón
Cuando llegue el día de los juicios eternos
A cada uno le tocará
Esto suena brillante
Esto sí suena brillante (x14)
miércoles, 28 de abril de 2010
Juan Antonio Bardem, "Muerte de un ciclista" (1955)
La película que nos atañe ahora ha marcado a fuego la historia del cine español, así como también el nombre de su director, quien forma parte de las denomindas "Tres Bes del cine español" (Bardem, Berlanga y Buñuel). Bardem comenzó su carrera cinematográfica con Esa pareja feliz (1951), espléndida cinta - firmada también, en codirección, por el ya citado Luis García Berlanga - que detalla magistralmente el afán consumista que subyacía (y subyace) a la sociedad española de la época. Una sociedad inmersa en plena dictadura franquista y con un cine que distaba mucho, en cuestión de calidad, del producido en sus países vecinos (Francia, Italia, Alemania, etc.). Célebre es la frase del cineasta en la que nos describe el estado del cine español de la época y que, desgraciadamente, contiene algunos adjetivos que aún hoy se le pueden aplicar a la gran mayoría de las películas que hallan acogida en un público completamente mediatizado: "El cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico". Y para argumentar tal definición nos agasaja en 1955 con esta obra que ahonda en toda esa falsedad política y social de la época, con una inteligencia mordaz y un sentido de la estética heredado de los más grandes maestros del cine tales como Roberto Rossellini, Fritz Lang, Luchino Visconti u Orson Welles. Sin más dilaciones os dejo con la película, no sin antes advertiros que hay conciencias que no se pueden acallar.
Buen visionado.
Buen visionado.
sábado, 27 de marzo de 2010
Ese oscuro objeto del deseo
Como el vino forma parte de la cultura, pienso que no está de más poner algunas recomendaciones para los amantes de estos magníficos caldos made in Spain. Sin ánimo de hacer publicidad ni mucho menos, he encontrado esta página web con un catálogo decente y además que hacen envíos al extranjero. La lista está ordenada por denominaciones de origen y seguidamente una serie de enlaces a botellas que el que suscribe ha tenido el placer de catar. Evidentemente, todos los vinos posteados son, desde mi humilde punto de vista, exquisitos. ;)
Prioriat
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=lterr07
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=senti05
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=camns07
Somontano
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=secas05
Rioja
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=izad05c
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=lcan04r
Ribera del Duero
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=emres08
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=pcap07c
Navarra
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=agsei08
Méntrida
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=pielg07
Jumilla
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=jgil07c
Vinos de Madrid
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=erinc05
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=tago04c
Cigales
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=cepri06
Castilla y León
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=cumal05
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=vmaz06
Castilla - La Mancha
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=monag05
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=linze07
Cariñena
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=carec06
Alicante
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=elseq07
http://www.vinissimus.com/fr/ vinos/tinto/detalle_vino.html? id_vino=enmsr04
Prioriat
http://www.vinissimus.com/fr/
http://www.vinissimus.com/fr/
http://www.vinissimus.com/fr/
Somontano
http://www.vinissimus.com/fr/
Rioja
http://www.vinissimus.com/fr/
http://www.vinissimus.com/fr/
Ribera del Duero
http://www.vinissimus.com/fr/
http://www.vinissimus.com/fr/
Navarra
http://www.vinissimus.com/fr/
Méntrida
http://www.vinissimus.com/fr/
Jumilla
http://www.vinissimus.com/fr/
Vinos de Madrid
http://www.vinissimus.com/fr/
http://www.vinissimus.com/fr/
Cigales
http://www.vinissimus.com/fr/
Castilla y León
http://www.vinissimus.com/fr/
http://www.vinissimus.com/fr/
Castilla - La Mancha
http://www.vinissimus.com/fr/
http://www.vinissimus.com/fr/
Cariñena
http://www.vinissimus.com/fr/
Alicante
http://www.vinissimus.com/fr/
http://www.vinissimus.com/fr/
martes, 9 de febrero de 2010
"La Pensée sauvage"
Sir Ernest Rutherford, padre de la física nuclear y Premio Nobel de Química en 1908, solía contar la siguiente anécdota:
“Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un examen de física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
La pregunta del examen era: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. La respuesta del estudiante fue la siguiente: lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio; marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la altura del edificio.
Realmente el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema; su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio,y mida el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la formula altura = 0,5 por la gravedad y por el tiempo al cuadrado, y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.
-Bueno, hay muchas maneras. Por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
-Perfecto, ¿y de otra manera?
-Sí. Este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
-Ese es un método muy directo.
-Por supuesto. Si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si consideramos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea, la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de oscilación.
En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje, y cuando abra, decirle: ‘Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo’.
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema. Dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar”.
La respuesta convencional al problema era que la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos puntos diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre estos puntos.
Aquel estudiante, a quien sus profesores habían enseñado a pensar, se llamaba Niels Bohr, físico danés, quien se basaría en las teorías de Rutherford, para publicar su modelo atómico en 1913, introduciendo la teoría de las órbitas cuantizadas, obteniendo el premio Nobel de Física en 1922.
“Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un examen de física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
La pregunta del examen era: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. La respuesta del estudiante fue la siguiente: lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio; marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la altura del edificio.
Realmente el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema; su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio,y mida el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la formula altura = 0,5 por la gravedad y por el tiempo al cuadrado, y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.
-Bueno, hay muchas maneras. Por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
-Perfecto, ¿y de otra manera?
-Sí. Este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
-Ese es un método muy directo.
-Por supuesto. Si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si consideramos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea, la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de oscilación.
En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje, y cuando abra, decirle: ‘Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo’.
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema. Dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar”.
La respuesta convencional al problema era que la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos puntos diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre estos puntos.
Aquel estudiante, a quien sus profesores habían enseñado a pensar, se llamaba Niels Bohr, físico danés, quien se basaría en las teorías de Rutherford, para publicar su modelo atómico en 1913, introduciendo la teoría de las órbitas cuantizadas, obteniendo el premio Nobel de Física en 1922.
jueves, 3 de diciembre de 2009
"La cabina", Antonio Mercero (1972)
Se trata de un mediometraje (duración: 35 minutos) realizado aún durante la dictadura franquista. Con un siempre genial Jose Luis López Vázquez (trabajó en grandes obras maestras del cine español: Berlanga, Ferreri, Olea, etc.),a quien normalmente se encasilla en la comedia pero que en esta cinta desempeña un papel completamente trágico que nos sume en su propia angustia interior. ¿Qué más decir? Se trata de una película casi sin diálogos, prácticamente muda, lo cual hace más íntima e intesa nuestra experiencia claustrofóbica y terrorífica de ese encerramiento, sobre el que se pueden hacer todo tipo de lecturas: políticas, sociológicas, filosóficas... Terror psicológico del bueno.
En el enlace que os proporciono, los nueve primeros minutos son comentarios del director y del protagonista, y a continuación encontraréis la película.
En el enlace que os proporciono, los nueve primeros minutos son comentarios del director y del protagonista, y a continuación encontraréis la película.
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